Orden consciente

“La mente está más cómoda en un parque urbanizado porque ha sido planificado, no ha crecido naturalmente. Hay un orden aquí que la mente puede entender. En el bosque hay un orden incomprensible que la mente ve como caos. Está más allá de las categorías mentales del bien y el mal. No puedes entenderlo completamente, pero puedes sentirlo cuando te desprendes del pensamiento, quieto y alerta, y sin intentar entender o explicar.
Solo entonces puedes ser consciente de la santidad del bosque. Tan pronto como sientes la armonía oculta, aquella santidad, te das cuenta que no estás separado de ella, y al darte cuenta de ello, te conviertes en un participante consciente de ello. De esta forma, la naturaleza puede ayudarte a realinearte con el todo de la vida.”

Fuente: http://www.eckharttolle.com/

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Compartir

COMPARTIR 

“Abrir, dar, sembrar, compartir, aventar, difundir, expandir…, forma parte del Plan Divino para esta Tierra bendita; lo promueve, lo alienta. Cerrar, retener, guardar, esconder…, lo frena. A veces la enseñanza es de simpleza aplastante. Nada puede frenar el futuro, nada puede detener la inclinación natural del humano a dar cada vez más. “Es dando como recibimos”, es dando como crecemos y evolucionamos, es dando como nos realizamos en nuestra verdadera esencia del alma.

Si retengo la Luz que me alcanza, privo a mi hermano/a de ella. Retener es la ignorancia del verdadero gozo, retener es pretender frenar un imposible. Nuestro destino es “cuando ni mío, ni tuyo”, es el compartir sin medida, abierta y gratuitamente. Nuestro sino es el círculo sin aduana de ningún orden, es la Red abierta y sin cortapisas, es la Hermandad. Oídos sordos a las sirenas del mercadeo. No olvidemos nunca nuestro más elevado sueño.

La moneda, ya de pesada plata, ya ligeros “bytes”, tiene sus días contados. Compartir luz es un regalo para la colectividad, es privilegio para el alma. Se nos dio Internet para poder compartir más y más lejos. No recelemos de las posibilidades que se nos brindan para ser cada día más donación para el prójimo; para ser cada vez más Humanidad, para empujar con más eficacia el Plan Superior para este planeta pronto sagrado.”

Artaza 9 de Mayo de 2018

Fuente: portaldorado.com

Yin Yang

“No se puede separar la luz de la sombra.
Sería un esfuerzo sin frutos, una tontería mayúscula.
No se puede separar el día de la noche.
No se puede separar lo grande de lo pequeño.
Ni los países pobres de los países ricos.
Por eso Trump pierde el tiempo poniendo un muro que separa dos países maravillosos.
Tampoco hay una frontera definida entre el sueño y su manifestación.
San Pablo comprendió la íntima conexión de los “opuestos” al decir: “Cuando soy débil, entonces soy fuerte”.
Pero nadie quiere ser débil, ni enfermo ni pobre.
Nuestro ego tiende a excluir estas palabras.
No las quiere ni en figuritas.
Les declara la guerra….las ataca, las ridiculiza, les hace violencia.
Los malos contra los buenos.
Esa lógica excluyente que ama un lado y rechaza el otro es debido al pensamiento rigurosamente científico.
Porque ciencia y espiritualidad son el yin y el yang.
No hay forma de separarlas.
Pero la ciencia insiste en crear categorías y clasificaciones.
Y educa en divisiones y compartimientos.
Por eso la ciencia aisladamente no resuelve los grandes problemas humanos: la salud, la felicidad y la paz del mundo.
Las ciencias económicas aumentan la miseria y la desigualdad.
Las ciencias médicas aumentan la cantidad y gravedad de las enfermedades.
Las ciencias agrícolas disminuyen la calidad de los suelos y la calidad de la alimentación de los hombres y de los animales de la granja.
Todo se debe a esa forma de razonar.
Que se basa en la división.
En la ilusión de un mundo dividido.
Pero cuando el Orden del Universo se enseñe en las universidades……será como oriente y occidente trabajando juntas para la felicidad del mundo.
La inteligencia está del lado yin y del lado yang.
No podemos estar en el norte y en el sur al mismo tiempo.
Pero podemos comprender esta conexión y solicitar la ayuda de la mitad que nos falta.
Es la más alta forma de pensar y vivir.
Integrar los opuestos y dejar de luchar para separar lo que nunca podrá separarse.”
Reflexión del día lunes 20/8/2018

Dr. Martín Macedo

La casa invita

“Si estuvieras sentado en una mesa en el mejor restaurante del universo…..
Viene el mozo y te dice:” lo estábamos esperando, es un honor para nosotros que nos visite; el dueño me manda decirle que ordene lo que quiera porque la casa lo invita…”
¿Qué pedirías? ¿El plato más económico o el manjar más suculento que has probado en tu vida?
De la misma manera cuando hagas tu lista de objetivos pide lo mejor del mundo….
Porque hoy es tu día de suerte y la casa invita.
Y el dueño de todo lo que existe se complace en darte lo que le pidas, porque te ama de una forma que tú ni siquiera consigues imaginar.”
Reflexión del día 28/7/2016
Martín Macedo

Amo la Vida

“… Y mi alma pedirá la palabra
y con voz de viento dirá: Amo la Vida….”

Hace unos años hice un Taller con Alberto Kuselman de Terapia del Canto, salí nueva!!! Hermoso estuvo y quedó en mi corazón.   Así me siento ahora luego de meses de fuerte proceso, cosas tremendas que pasan para crecer, crisis de aprendizaje incluída…  Fue largo y doloroso, ver sufrir a tu hijo no tiene palabras, pero bueno, siempre todo tiene un sentido, siempre viene la luz. Soltando, siendo más sencillos, volviendo a la esencia, a la naturaleza, a ser uno mismo. Gracias Vida. Gracias***

Creo en el Amor

“Creo en el amor como en la experiencia más maravillosa de la existencia, y como generador de toda clase de alegría. Y en el amor correspondido, como la felicidad misma. 

Pero no fui educado para él, ni para la felicidad, ni para el placer. Porque fui advertido malamente contra la entrega y el gozoso abandono que supone. 

Cada día, entonces, todavía es una ardua conquista, una transgresión, una desobediencia debida a mí mismo, una porfía. 

La laboriosa tarea de desaprender lo aprendido, el desacato a aquel mandato primario y fatal, aquel dictamen según el cual se gana o se pierde, se ama o se es amado, se mata o se muere. 

La vida, por tanto, no me ha endurecido, ese sea tal vez mi mayor logro. 

Que me palpen de armas. Dejo a un lado, si es que alguna tuve o me queda, toda arma que sirva para volverse temible, para someter, para acumular, para ser poderoso, para triunfar en un mundo de mano armada, en el que la felicidad se compra con tarjeta de crédito. 

No quiero que la lucidez me cueste la alegría, ni que la alegría suponga la negación o la ceguera… Pero no me es fácil, me cuesta vivir a contratiempo, con la sensación de ser testigo de un desatino histórico gigantesco, de un extravío descomunal, tan irracional, absurdo o desolador como la bomba de neutrones. 
No entiendo al mundo. Me parece, como dice Serrat, que ha caído en manos de unos locos con carnet. Me siento ajeno a la debacle, pero en el medio de ella. 
Mi vida es apenas un instante en el océano del tiempo y es como si quisiera que ese instante fuera sereno y hondo, en el medio de una ensordecedora discoteca o de un holocausto definitivo, siempre a punto de estallar. 

Me desazona la banalización de la vida. El pavoneo de la insensatez. El triunfo de la prepotencia y de la ostentación. La deshumanización salvaje de los poderosos, la aceptación y el elogio del “sálvese quien pueda”. La práctica y la prédica del desamor y de la histeria. Me descorazona la idiotez colectiva. La idealización de lo superfluo. El asesinato de la inocencia. El descuido suicida de lo poco que merecía nuestro mayor esmero. 
El desconocimiento o el olvido de nuestra propia condición.

Me conmovió, no hace mucho, que el cosmólogo Sagan, en un artículo extenso, escrito como desde un punto perdido en el infinito del espacio desde el cual el mundo se observa como una bolita cachuza, terminara diciéndonos: “Besen a sus hijos, escuchemos a esos hombres, sigámoslos. Leamos a los poetas, no permitamos que el misterio de la existencia deje de estremecernos cada día, porque es el costo más alto que podemos pagar por nuestra necedad y nuestra omnipotencia. La vida de un árbol merece nuestra devoción y nuestro más grande regocijo; al amparo gozoso de su sombra, acariciados por la tibieza de la luz del sol y arrumados por el sonido mágico e irrepetible de su follaje mecido por la mano invisible del viento, estaremos a salvo de la alienación y de la orfandad; siempre y cuando seamos capaces de apreciar esa gloria mientras nos sea posible de reconocer en ella nuestra mayor riqueza. 

Que la muerte no nos hiera en vida, que la ferocidad no nos pueda el alma. 
Que nada troque nuestra dicha de estar despiertos. 
Que una caricia nos atraviese como una flecha jubilosa y radiante. 
Besemos a los que amamos. 
Amémonos”.


Autor: Oscar Martinez 
Música: Lito Vitale